viernes, 5 de diciembre de 2008

Después de todo quedó bonita la foto. Ahora me alegro de que Sharon volviera a por la cámara, aunque reconozco que entonces me pareció excesivo retroceder 15 kilómetros sólo para recuperarla. Las dos habíamos salido corriendo del piso y, con los nervios, la dejó olvidada en el mueble del pasillo. Yo apenas saco fotos pero supongo que para una fotógrafa semiprofesional como Sharon su cámara es lo que para mí las palabras. ¿Qué pasaría si un día yo abandonara mis letras y sílabas junto a la botella de vino en la nevera?

Decía, que después de todo quedó bonita la foto. La fiesta era para celebrar la primavera y yo vestía de hada del bosque. Los jardines no eran tales, los habitantes fumaban hierba. Recordé fugazmente que mi madre estaba muerta, suspendida en el limbo esperando mi memoria. Alégrese madre porque la hija que vio nacer es hoy mujer creadora. Alégrese mucho porque en este mismo instante me ruborizo como una chiquilla.

Tengo 27 años y una preciosa enredadera crece en mí.

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